Reseña: Rimas, de Gustavo Adolfo Bécquer

rimas_y_leyendasTítulo: Rimas.

Autor: Gustavo Adolfo Bécquer.

Saga: No.

Editorial: Austral (aunque existen otras ediciones. Incluye comentarios).

Número de páginas: 152 tan solo las Rimas; 345 incluyendo las Leyendas.

Sinopsis: «La lectura de los grandes poetas románticos despertó muy pronto la vocación de Gustavo Adolfo Bécquer. A los dieciocho años se trasladó a Madrid, paso obligado para abrirse camino en la literatura. Fueron años difíciles en los que tuvo que recurrir a colaboraciones en la prensa y a las adaptaciones teatrales para subsistir, ya que no llegó a ver sus obras editadas. … La aparente sencillez de la poesía de Bécquer frente a la variedad de recursos estilísticos que maneja; la comunidad de motivos que animan su prosa y su verso; el amor, la tradición; las fuentes literarias en las que el poeta se inspiró; la depuración que realizó de la creación romántica precedente y su apertura hacia nuevos ideales literarios son algunas de las cuestiones que aborda esta edición de la obra del poeta más representativo del Romanticismo español».

¿Qué alabanzas se pueden dedicar al maestro de la poesía española que no se hayan pronunciado todavía? Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870) fue un renombrado poeta y uno de los nombres más reverenciados del romanticismo, quien tuvo una vida complicada desde que se vio obligado a trasladarse de su Sevilla natal a la capital de nuestro país, en donde colaboró como periodista y realizó ciertas adaptaciones de teatro extranjero para financiar su producción. Las Rimas –con perdón de las Leyendas– fueron el gran éxito escrito que marcaría su paso por este mundo, aunque fuera breve debido a su frágil salud y las pérdidas que determinaron el curso de su vida, y además el punto de partida que marcaría las tendencias para la poesía moderna en España.

Es relevante mencionar que en las Rimas nos encontramos con una poesía verdaderamente evocadora: en la obra se apela a los sentimientos más humanos, con una clara tendencia hacia el amor romántico propio de la época y del movimiento literario en donde se encaja, tanto hacia aquel que es correspondido como el que no; hacia la nostalgia y la lejanía de aquella que ya no está con nosotros, propiciada por la distancia que separaba a Bécquer de Sevilla y la pronta pérdida de sus padres; y hacía la pasión por las mujeres, en quienes contemplaba una belleza que rozaba prácticamente lo divino.

 

RIMA IV

Mientras haya unos ojos que reflejen

los ojos que los miran,

mientras responda el labio suspirando

al labio que suspira,

mientras sentirse puedan en un beso

dos almas confundidas,

mientras exista una mujer hermosa,

¡habrá poesía!

 

Además, las Rimas están escritas en un lenguaje que hasta aquellos que nunca se han adentrado en el mundo de la poesía pueden entender sin demasiadas complicaciones, pues el estilo sencillo que maneja el poeta hace que todo lo que nos pretende transmitir cale hondo desde la primera lectura. Las poesías son breves y directas, sin demasiados artificios, y comprime en pocos versos algo que quizás podría desarrollarse de manera pobre en poemas que fuesen más extensos. Una clara muestra de que lo bueno, si breve, dos veces bueno.

 

RIMA XXI

–¿Qué es poesía?, dices, mientras clavas

en mí pupila tu pupila azul.

¡Qué es poesía…! ¿Y tú me lo preguntas?

Poesía… eres tú.

 

Bécquer explora el alma humana hasta llegar a sus resquicios más recónditos, y lo hace de una manera tan sencilla que el lector no es consciente de la profundidad que se esconde en aquello que está leyendo. Utiliza un lenguaje universal, elemento clave que engrandece el trasfondo de su obra, y considera que el amor se encuentra por encima de todo lo demás –una vida sin amor está vacía, faltante de aquello que le da verdadero sentido–, incluso cuando este se torna en la gris tortura del rechazo, la indiferencia o el desengaño. Bécquer insiste en que hay belleza incluso en el dolor, y esta es una de sus más grandes virtudes.

La estética es importante en la forma en la que están escritas las Rimas. El padre de Bécquer trabajó como pintor, labor que compartió con su hijo antes de que este la abandonase en pos de la literatura, dispersa en periódicos y revistas de la época. También la arquitectura influyó sensiblemente sobre la obra de Bécquer, pues este era capaz de percibir poesía allí donde parecía no haber hueco para ella. En último lugar y como una de sus más fuertes influencias, el poeta también recurría a los elementos de la naturaleza para evocar imágenes y emociones tal y como si estas se hubiesen pintado sobre un lienzo, representando con ellas una perfección que contrastaba con la debilidad de la condición humana. Estética, arquitectura y naturaleza son las tres piezas que le aportan consistencia a la forma de las Rimas, más allá de su fondo.

 

Rima XLIV

Como en un libro abierto

leo de tus pupilas en el fondo.

¿A qué fingir el labio

risas que se desmienten con los ojos?

¡Llora! No te avergüences

de confiar que me quisiste un poco.

¡Llora! Nadie nos mira.

Ya ves, yo soy un hombre… y también lloro.

 

Así pues, las Rimas son una compilación de poemas recomendables a quienes nunca han tenido la oportunidad de tratar de forma directa con la poesía, y de cita obligada para los amantes del género. De lectura sencilla pero igualmente apasionante, cada uno de los poemas esconde un sentimiento puro y universal, el cual se encuentra al alcance de todo aquel que se aventure a descubrirlos. Aquellos que he colocado en este reseña a modo de ejemplo no son más que una pequeña selección de todas aquellas que me fascinan, pues es complicado poder elegir entre todos ellos algunos que destaquen sin dejar atrás a otros no menos estimulantes.

Una verdadera injusticia que Bécquer obtuviese su merecido reconocimiento una vez ya no pudo disfrutar de él… Aunque, observando los precedentes que marcaron su figura, esto no podía haber sido de otra manera.

 

Araglion

 

Dedicatoria

Porque no he podido dejar de pensarte mientras escribía esto, aunque nunca me olvide de ti.

Porque siempre serás esa persona que se refleje en los versos de cada uno de mis poemas,

aunque no haya ningún poema escrito que haga justicia a toda la belleza que en ti se esconde.

Porque no hay ojos verdes más hermosos que los tuyos… Si eres tú la que me mira.

 

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