Cómo puede un personaje secundario salvarte la novela. O la vida.

Escribir un buen comienzo para una novela es jodido. Escribir un buen final, tan jodido o más que escribir el comienzo. Sin embargo, por muy difícil que pueda ser escribirlos, un escritor tiene bastante claro cómo son casi desde el inicio.

Otra cosa es lo de en medio.

Una vez tenemos escrito el comienzo de nuestra novela, y el/la/los protagonista/s ya tienen claras sus motivaciones, llega el momento de emprender el viaje hacia la resolución del conflicto. Esto, claro está, es más fácil hacerlo que decirlo. Primero, porque quizá no sepamos hacia dónde avanzar, y, segundo, porque hay que tratar de que el lector no se aburra y abandone la lectura. Empieza así una montaña rusa que se va inclinando cada vez más, ganando altura pero manteniéndonos en tensión gracias a los picos y bajadas que hay por el medio. Nuestra misión es que a la construcción no le falte ningún raíl. Correr como una gallina sin cabeza puede ser muy emocionante (por el recorrido, no por estar sin cabeza, claro), pero no queremos que nuestra novela, esa de la que ya tenemos un inicio y un final acojonantes, se quede a medio camino. No queremos, después de meses o años de crear un mundo y personajes increíbles, llegar a un callejón sin salida. O mejor dicho: un callejón sin salida en el que abundan las arenas movedizas empeñadas en enterrar nuestra novela hasta que no queramos saber nada de ella. Y es aquí donde entra en juego nuestro salvador: el personaje secundario.

Mi gran amigo el personaje secundario

En esta entrada ya os expliqué que el personaje secundario tiene la función de complementar al principal, así como de impulsar la acción, de ahí que sea tan importante ahora que empezamos el nudo de la historia. Pero, ¿cómo puede ayudarnos este personaje a salir del laberinto en el que estamos, ese que nos tiene dando vueltas y no nos está llevando hacia ninguna parte? Muy fácil:

  • Mostrando un hombro sobre el que llorar: Piensa que has terminado el inicio de tu novela. El lector ya sabe cuál es el detonante que hizo a tu protagonista salir de su zona de confort, detonante que, dicho sea de paso, lo ha marcado de una u otra manera. Pues bien, deja que uno de tus secundarios sea el confidente de tu protagonista. Que hablen, que haga que tu protagonista saque a relucir sus sentimientos. Eso hará evolucionar el arco de transformación de tus personajes. Nos ayudará a saber cómo los ha marcado el detonante y cuál será su actitud de cara a resolver el conflicto. Quizá estas conversaciones revelen un espíritu asesino que no descansará hasta lograr su cometido. O quizá muestren a un cobarde que se creía el rey del mambo. La cuestión es indagar más en el interior de los personajes y así buscar la empatía con el lector. Al fin y al cabo, los sentimientos mueven el mundo.
  • Revelando una pista importante: Sí, el protagonista ha tomado una decisión y la quiere llevar a cabo: quiere encontrar el tesoro, o detener al malo, o salvar el mundo, o fabricar una nueva pócima con la que drogar enamorar a su amada; pero no sabe por dónde empezar. Es entonces cuando aparece ese personaje secundario que nos da la pista, que nos habla sobre un lugar en el mapa donde hace tiempo enterraron un tesoro, o de la guarida en la que se oculta el villano más cabroncete de la historia, o de la forma en la que se podría detener el meteorito que va a destruir la tierra, o de la burundanga. La cuestión es que esa clave pone al protagonista en marcha (o lo aleja de ese cometido, dependiendo de la personalidad que tenga), y el camino lo enfrentará a ciertos peligros.
  • Desvelando un misterio de la trama: Es parecido al ejemplo anterior pero, en este caso, más relacionado con los giros, esos momentos en los que la trama nos descoloca y lo que creíamos saber cambia de forma radical. Un personaje secundario que estaba ayudando al protagonista y que resulta ser hijo del malo, por ejemplo.

El gran cabronazo del personaje secundario

El problema de los personajes secundarios es que no tienen por qué ser buenos. Los habrá malísimos, como los lacayos que ayudan al villano de la novela. A nosotros, como escritores, nos trae sin cuidado, pues estos secundarios cabroncetes nos van a ayudar a seguir tirando del protagonista y de la trama al igual que los buenos. ¿Cómo? Pues:

  • Presentando un nuevo obstáculo: El protagonista por fin a llegado a la cueva donde está oculto el tesoro, pero resulta que dentro está el cabronazo del personaje secundario que se le adelanta, lo roba y consigue escapar para llevárselo a su jefe. O resulta que, después de obtener la Burundanga con la que el protagonista conseguiría el «sí quiero», uno de los personajes secundarios cambia el brebaje por un somnífero que concede el sueño eterno. Si ves que te estás atascando en la historia, o que el ritmo de la misma está decayendo, no dudes en utilizar a un personaje secundario para complicar las cosas y dar ritmo y tensión a la novela. Quemar un pueblo es muy fácil, aunque también puede plantear un dilema moral que ayude a definir aún más al protagonista
  • Enfrentándose al protagonista: Es una variante del ejemplo anterior. En este caso, el personaje secundario llega a las manos (o a las armas) con el personaje principal. Esto puede cambiar mucho las cosas de cara al futuro de la novela. ¿Te imaginas que este secundario consigue cortarle una pierna al prota? Pues eso; seguro que el camino a seguir es diferente si uno cuenta con una pierna menos.
  • Traicionando a los suyos: A ver, estamos hablando de personajes secundarios malvados, está dentro de las posibilidades que le den la espalda a su amo. Esto puede hacer que revelen al protagonista información que de otra manera sería imposible de conseguir: el punto débil de un enemigo que se considera inmortal, por ejemplo. Esto permitiría al protagonista trazar un plan de cara al desenlace. Obviamente, las posibilidades son infinitas. De tu imaginación depende en qué consistirá la traición y los efectos que tendrá en la novela y su avance.

Como veis, los personajes secundarios son ideales para que la historia no pierda ritmo en este momento de la novela en el que hay que hilvanar muy bien todos los hilos para llegar al final. Para eso tienen que ser unos personajes que se salgan del libro. Son un recurso perfecto para hacer que la acción avance y no tener al lector dando vueltas sin sentido con información que no lleva a ningún lado. No dudes en utilizar ninguno de estos consejos cuando no sepas cómo continuar, sobre todo cuando eres escritor de brújula. Seguro que te ayudan a ver el camino a seguir de una forma más fácil.

Y tú, ¿conoces alguna otra forma en la que un personaje secundario nos puede ayudar a avanzar en la historia? ¿Te han parecido útiles estos consejos?

¡Nos leemos!

Háskoz

Nota: Comentar es gratis y me alegra el día. Comenta si has leído, comparte si te ha gustado y si no te quieres perder nada síguenos en Facebook y en Twitter 😉

Anuncios

2 comentarios en “Cómo puede un personaje secundario salvarte la novela. O la vida.

  1. Ay, querido Háshoz.
    Trás un largo peregrinaje aquí estoy en tu casa para quedarme. Prometo limpiarme las botas en la puerta y no llenarte el pasillo de barro 😀

    Ando preparando una gran paleta de secundarios para la novela. Lo cierto es que no sé si finalmente los usaré todos, pero los estoy desarrollando igualmente porque me ayuda a extender mi creatividad. Imagino que harían esos secundarios si fuesen principales, como interactuarían con otros secundarios, que motivación tienen. Y siempre tienen la virtud de devolverme al camino correcto si ese día estoy falta de magia.

    Gran recopilación de los principales tipos de secundarios, va directo a Evernote para no perderle la pista.

    Un besazo.

    Le gusta a 1 persona

    • ¡Muy buenas!

      No te preocupes, en esta casa puedes entrar con las botas llenas de barro jajj

      Los personajes secundarios son una herramienta imprescindible en una novela, porque, aunque los protagonistas son los principales y en ellos recae el peso de la acción y la trama, son los secundarios quienes hacen que los engranajes giran y espabilan a los principales para que se muevan.

      Yo, para mis escritos trabajo diferente. Solo empiezo a desarrollar un personaje cuando va a aparecer en la novela y tiene peso. Es verdad que a veces se me ocurren muchos personajes secundarios que me molaría meter, pero hacerlo sin un fin que lo justifique creo que bajaría la calidad de la novela. Tú estás haciendo todo un Worldbuilding, así que es más comprensible 😉

      ¡Muchas gracias por pasarte a dejar tus impresiones!

      ¡Nos leemooos!

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s